Material de lectura sobre WALT - MART
¿Que se esconde detrás de los precios bajos?
Claves de un desarrollo para pocos.
En nuestra ciudad podría instalarse un nuevo hipermercado de la cadena Changomás, propiedad de la firma norteamericana de mayor facturación en el mundo: Wal Mart. Al principio, en 1962, era un pequeño negocio en Bentonville, en Arkansas, uno de los estados más pobres de Estados Unidos. Un poco más de 40 años después obtuvo una facturación cercana a los 310 mil millones de dólares; cuatro de los hijos de la familia propietaria se encuentran entre las diez personas más ricas del planeta; ha llegado a ser la mayor empresa del mundo. Wal-Mart es más rica e influyente que muchos Estados Nacionales. Este éxito se debe a las reglas que supo implementar, y que a su vez son el ejemplo a seguir de muchas otras mega corporaciones: Combates contra los sindicatos, deslocalizaciones, utilización de mano de obra sobreexplotada que la desregulación del trabajo y los acuerdos de libre cambio hacen cada año más prolífica, presiones sobre los proveedores para obligarlos a achicar sus precios comprimiendo salarios, construcción de edificios “caja de zapatos” (son más de 5000 idénticas en todo el mundo): éste es el modelo Wal-Mart.
La receta: Primero, hay que construir tiendas 2 o 3 veces mayores que las del competidor más parecido. Luego, abarrotar las estanterías con productos en tal volumen que los proveedores se ven obligados a vender a precios substancialmente inferiores a los normales. Luego se reducen los precios de las tiendas, para que ningún otro minorista pueda competir con la política de “precios bajos todos los días”.
Todo lo referente a este minorista originario de Arkansas está pensado para lograr economías de escala, y por ello normalmente las tiendas Wal- Mart miden 25 mil metros cuadrados. Como su tarjeta de presentación son los precios bajos, Wal-Mart debe mantener sus costos fijos bajos, y es por eso que las parcelas que compra para erigir sus tiendas sin ventanas se hallan en las afueras de las poblaciones, donde el suelo es barato y los impuestos inferiores. Con cada año de expansión de la empresa, el tamaño de las nuevas tiendas ha aumentado, y muchas de las antiguas, comparativamente pequeñas, se han convertido en supertiendas, algunas de las cuales tienen hasta 50 mil metros cuadrados.
Los pequeños comercios no pueden competir con ella, de hecho muchos competidores de Wal-Mart se quejan de que tienen que pagar a los mayoristas de los productos unos precios superiores a los que ofrece Wal-Mart al por menor. Pero Wal- Mart no es la única que enfoca el comercio minorista como una cuestión de volumen, sino simplemente el líder de una especie de comerciantes al por menor que emplean su poder para lograr un tratamiento comercial especial, se los denomina category killers, porque penetran con tanta fuerza en cada ramo que suprimen casi instantáneamente a los competidores más pequeños.
Como si esto fuera poco las estrategias para reducir costos van mucho más allá: reducir los costos en salarios. Las organizaciones laborales concuerdan en que el salario de supervivencia de los obreros de las líneas chinas de montaje es de aproximadamente 87 centavos de dólar por hora. En EEUU y en Alemania, donde las multinacionales han cerrado cientos de fábricas textiles para instalarse en zonas de producción para la exportación, los trabajadores de la industria del vestido ganan un promedio de 10 y 18 dólares por hora, respectivamente. Pero aún con este ahorro masivo, los fabricantes de las marcas más importantes y ricas del mundo se niegan a pagar a los trabajadores chinos los 87 centavos de dólar que les permitirían mantenerse. Un estudio de 1998 sobre la fabricación de artículos de marca en las zonas económicas especiales de China descubrió que Wal-Mart, Ralph Lauren, Niké y otras sólo pagan una fracción de esos miserables 87 centavos, y Wal- Mart paga solo 13 centavos por hora.
En Argentina Wal-Mart pudo instalarse gracias a la fuerte desregulación de la actividad comercial minorista que se inició en la década de los años ’90. Hoy como ayer, en Entre Ríos existen opiniones guiadas por una visión microeconómica y de corto plazo, muchos ciudadanos sufren el espejismo de poder comprar productos “más baratos”, todos en un mismo lugar y en horarios más amplios; coincidiendo con Luis Lafferriere y haciendo nuestras sus palabras, consideramos que gran parte de la ciudadanía paranaense desconoce los efectos nocivos de las “externalidades” que estas megas empresas producen sobre la economía:
- desvío de la demanda de bienes de consumo por parte de sectores significativos de la población, que canalizan su poder de compra desde comercios tradicionales hacia el nuevo hipermercado
- cierre masivo de pequeñas y micro empresas de la localidad donde se radica (estimado según el tamaño del hiper, en varios cientos de negocios afectados, considerando no sólo a los almacenes tradicionales, despensas de barrios, comercios minoristas, etc, sino también muchas actividades que son a su vez proveedoras de diversos bienes y servicios a los que cierran –y que van cayendo luego por efecto dominó-).
- riesgo para los pequeños productores de la región de perder el mercado de los comerciantes minoristas locales, o (en el “mejor” de los casos) sufrir un fuerte ajuste hacia abajo en los precios que perciban de parte del comprador monopólico y otras condiciones abusivas que les imponen
- parte del dinero existente desaparece de la región cuando ingresa a las arcas del hipermercado. Es el llamado efecto “desertización” que “seca” de recursos líquidos a la localidad donde funciona
- hay otro factor que hace que los clientes habituales de los hipermercados terminen gastando más en sus compras que lo que gastan en el comercio tradicional. Es el factor de las “compras por impulso”, que lleva a realizar adquisiciones de productos que no iban a hacerse ni eran considerados necesarios, pero que por la propia naturaleza irracional de los consumidores, terminan comprando y gastando mucho más
“…es la opción entre seguir construyendo una sociedad inhumana, con beneficios para muy pocos; o decidirnos de una vez por todas a comenzar a transitar otro camino, más humano y que nos permita a todos vivir mejor y con dignidad. La opción entre el espejismo de creer que vamos a estar mejor porque logramos cierta comodidad y precios algo más reducidos; pero poniendo en peligro la situación de la gran mayoría, renunciando a un horizonte de largo plazo que implique una sociedad sustentable que valga la pena ser vivida.” (Luis Lafferriere, 2009)
Fuentes:
- HALIMI, Serge “Una Empresa del siglo XXI” Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Enero, 2006.
- KLEIN, Naomi “No Logo. El poder de las marcas” Paidós, Bs. As, 2005.
- LAFFERRIERE, Luis “ Una Sociedad inhumana y un modelo para pocos” Paraná, 2009
Claves de un desarrollo para pocos.
En nuestra ciudad podría instalarse un nuevo hipermercado de la cadena Changomás, propiedad de la firma norteamericana de mayor facturación en el mundo: Wal Mart. Al principio, en 1962, era un pequeño negocio en Bentonville, en Arkansas, uno de los estados más pobres de Estados Unidos. Un poco más de 40 años después obtuvo una facturación cercana a los 310 mil millones de dólares; cuatro de los hijos de la familia propietaria se encuentran entre las diez personas más ricas del planeta; ha llegado a ser la mayor empresa del mundo. Wal-Mart es más rica e influyente que muchos Estados Nacionales. Este éxito se debe a las reglas que supo implementar, y que a su vez son el ejemplo a seguir de muchas otras mega corporaciones: Combates contra los sindicatos, deslocalizaciones, utilización de mano de obra sobreexplotada que la desregulación del trabajo y los acuerdos de libre cambio hacen cada año más prolífica, presiones sobre los proveedores para obligarlos a achicar sus precios comprimiendo salarios, construcción de edificios “caja de zapatos” (son más de 5000 idénticas en todo el mundo): éste es el modelo Wal-Mart.
La receta: Primero, hay que construir tiendas 2 o 3 veces mayores que las del competidor más parecido. Luego, abarrotar las estanterías con productos en tal volumen que los proveedores se ven obligados a vender a precios substancialmente inferiores a los normales. Luego se reducen los precios de las tiendas, para que ningún otro minorista pueda competir con la política de “precios bajos todos los días”.
Todo lo referente a este minorista originario de Arkansas está pensado para lograr economías de escala, y por ello normalmente las tiendas Wal- Mart miden 25 mil metros cuadrados. Como su tarjeta de presentación son los precios bajos, Wal-Mart debe mantener sus costos fijos bajos, y es por eso que las parcelas que compra para erigir sus tiendas sin ventanas se hallan en las afueras de las poblaciones, donde el suelo es barato y los impuestos inferiores. Con cada año de expansión de la empresa, el tamaño de las nuevas tiendas ha aumentado, y muchas de las antiguas, comparativamente pequeñas, se han convertido en supertiendas, algunas de las cuales tienen hasta 50 mil metros cuadrados.
Los pequeños comercios no pueden competir con ella, de hecho muchos competidores de Wal-Mart se quejan de que tienen que pagar a los mayoristas de los productos unos precios superiores a los que ofrece Wal-Mart al por menor. Pero Wal- Mart no es la única que enfoca el comercio minorista como una cuestión de volumen, sino simplemente el líder de una especie de comerciantes al por menor que emplean su poder para lograr un tratamiento comercial especial, se los denomina category killers, porque penetran con tanta fuerza en cada ramo que suprimen casi instantáneamente a los competidores más pequeños.
Como si esto fuera poco las estrategias para reducir costos van mucho más allá: reducir los costos en salarios. Las organizaciones laborales concuerdan en que el salario de supervivencia de los obreros de las líneas chinas de montaje es de aproximadamente 87 centavos de dólar por hora. En EEUU y en Alemania, donde las multinacionales han cerrado cientos de fábricas textiles para instalarse en zonas de producción para la exportación, los trabajadores de la industria del vestido ganan un promedio de 10 y 18 dólares por hora, respectivamente. Pero aún con este ahorro masivo, los fabricantes de las marcas más importantes y ricas del mundo se niegan a pagar a los trabajadores chinos los 87 centavos de dólar que les permitirían mantenerse. Un estudio de 1998 sobre la fabricación de artículos de marca en las zonas económicas especiales de China descubrió que Wal-Mart, Ralph Lauren, Niké y otras sólo pagan una fracción de esos miserables 87 centavos, y Wal- Mart paga solo 13 centavos por hora.
En Argentina Wal-Mart pudo instalarse gracias a la fuerte desregulación de la actividad comercial minorista que se inició en la década de los años ’90. Hoy como ayer, en Entre Ríos existen opiniones guiadas por una visión microeconómica y de corto plazo, muchos ciudadanos sufren el espejismo de poder comprar productos “más baratos”, todos en un mismo lugar y en horarios más amplios; coincidiendo con Luis Lafferriere y haciendo nuestras sus palabras, consideramos que gran parte de la ciudadanía paranaense desconoce los efectos nocivos de las “externalidades” que estas megas empresas producen sobre la economía:
- desvío de la demanda de bienes de consumo por parte de sectores significativos de la población, que canalizan su poder de compra desde comercios tradicionales hacia el nuevo hipermercado
- cierre masivo de pequeñas y micro empresas de la localidad donde se radica (estimado según el tamaño del hiper, en varios cientos de negocios afectados, considerando no sólo a los almacenes tradicionales, despensas de barrios, comercios minoristas, etc, sino también muchas actividades que son a su vez proveedoras de diversos bienes y servicios a los que cierran –y que van cayendo luego por efecto dominó-).
- riesgo para los pequeños productores de la región de perder el mercado de los comerciantes minoristas locales, o (en el “mejor” de los casos) sufrir un fuerte ajuste hacia abajo en los precios que perciban de parte del comprador monopólico y otras condiciones abusivas que les imponen
- parte del dinero existente desaparece de la región cuando ingresa a las arcas del hipermercado. Es el llamado efecto “desertización” que “seca” de recursos líquidos a la localidad donde funciona
- hay otro factor que hace que los clientes habituales de los hipermercados terminen gastando más en sus compras que lo que gastan en el comercio tradicional. Es el factor de las “compras por impulso”, que lleva a realizar adquisiciones de productos que no iban a hacerse ni eran considerados necesarios, pero que por la propia naturaleza irracional de los consumidores, terminan comprando y gastando mucho más
“…es la opción entre seguir construyendo una sociedad inhumana, con beneficios para muy pocos; o decidirnos de una vez por todas a comenzar a transitar otro camino, más humano y que nos permita a todos vivir mejor y con dignidad. La opción entre el espejismo de creer que vamos a estar mejor porque logramos cierta comodidad y precios algo más reducidos; pero poniendo en peligro la situación de la gran mayoría, renunciando a un horizonte de largo plazo que implique una sociedad sustentable que valga la pena ser vivida.” (Luis Lafferriere, 2009)
Fuentes:
- HALIMI, Serge “Una Empresa del siglo XXI” Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, Enero, 2006.
- KLEIN, Naomi “No Logo. El poder de las marcas” Paidós, Bs. As, 2005.
- LAFFERRIERE, Luis “ Una Sociedad inhumana y un modelo para pocos” Paraná, 2009
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